Cloud computing (computación en la nube) es usar servidores, almacenamiento y software a través de Internet, pagando por lo que usás, en lugar de comprar y mantener equipos propios. Se contrata de tres formas: nube pública, la infraestructura compartida de un gran proveedor; nube privada, con recursos dedicados a una sola empresa; y nube híbrida, una combinación de las dos.
Si estás comparando planes de hosting, lo más probable es que tengas abiertas dos o tres pestañas con tablas de gigabytes, cuentas de correo y dominios incluidos. Es la comparación que ofrece el mercado y es la que menos te va a servir.
La pregunta que realmente define cuál te conviene no aparece en ninguna de esas tablas: cuando algo deje de funcionar un domingo a la noche, ¿de quién es el problema?
En un hosting compartido tu sitio vive en un servidor junto a decenas o cientos de otros sitios. Eso no es malo por sí mismo: es un modelo legítimo que abarató el acceso a internet para millones de proyectos. El punto es entender qué implica.
Lo que se comparte no es solo el espacio en disco. Se comparte el procesador, la memoria, el ancho de banda, la dirección IP de salida y, sobre todo, se comparte el destino. Si otro sitio del mismo servidor recibe un pico de tráfico inesperado, tiene una consulta mal escrita que traba la base de datos o es blanco de un ataque, tu sitio lo siente.
En la jerga se lo llama efecto vecino ruidoso y es la queja más común de quien se queda más tiempo del que debía en un plan compartido: el sitio anda bien seis días y se arrastra el séptimo, sin que vos hayas cambiado absolutamente nada.
Hay una consecuencia menos conocida y más molesta: la reputación de la IP. Si compartís dirección de salida con un sitio que empieza a enviar spam, tus correos pueden terminar en la carpeta de no deseados de tus clientes por algo que hizo un desconocido.
"Cloud administrado" es un término que se usa con mucha libertad, así que conviene fijar qué debería incluir. Administrado significa que hay un equipo que se ocupa de todo lo que está por debajo de tu aplicación y que vos nunca deberías tener que mirar.
Si un proveedor dice "administrado" pero cuando se rompe algo te abre un ticket para que vos lo resuelvas, no estás comprando un servicio administrado: estás comprando un servidor con soporte para consultas.
La diferencia entre un plan compartido y un cloud administrado no se mide en gigabytes. Se mide en de quién es el problema cuando algo falla.
En un entorno cloud administrado los recursos que pagás son tuyos y están garantizados. Nadie más puede consumirlos. Eso tiene tres efectos concretos.
El primero es previsibilidad. El rendimiento del martes es el mismo que el del viernes a las seis de la tarde. Podés planificar una campaña sin cruzar los dedos.
El segundo es que escalás sin cortar el servicio. Si necesitás más memoria o más procesamiento porque lanzaste algo o porque el negocio creció, se suma. En un plan compartido la única escalera disponible es migrar a otro plan, con la interrupción que eso implica.
El tercero es aislamiento. Lo que le pase al vecino se queda del lado del vecino, incluidos sus problemas de seguridad.
Acá está el nudo de la comparación, y es donde casi todo el mercado compara mal. El precio de lista de un plan compartido es genuinamente más bajo. Nadie discute eso. La pregunta es qué estás comparando contra qué.
En un plan masificado pagás el espacio y la conectividad. El resto suele cobrarse aparte, contratarse por fuera o directamente no existir: la migración, los backups con retención real y restauración asistida, el certificado, la protección contra ataques, el soporte fuera de horario, la asistencia cuando necesitás cambiar algo de la configuración del servidor.
En las grandes nubes públicas el modelo es autoservicio: la infraestructura es de ellos y la operación es tuya. Y cada gigabyte que sale hacia Internet se factura aparte, un costo que casi nadie estima antes de migrar.
Al costo del plan hay que sumarle dos partidas que no figuran en ninguna factura pero se pagan igual. Una son las horas de tu equipo: cada vez que alguien de sistemas, o peor, alguien de marketing, dedica una tarde a pelear con el hosting, esa tarde tiene un costo y salió de otra tarea. La otra es el costo de las caídas, que es el más grande y el que nadie calcula hasta que le toca.
La comparación honesta no es precio de lista contra precio de lista. Es costo total de operación contra costo total de operación, con las horas de tu gente adentro.
Si querés ver esas partidas una al lado de la otra, las ordenamos en nuestra comparativa de hosting y cloud para empresas.
Ninguna de las dos opciones es mejor en abstracto. Son productos distintos para momentos distintos, y elegir el más caro cuando no lo necesitás es tan malo como quedarse corto.
El hosting compartido es la opción correcta para un sitio institucional sin transacciones, un proyecto que está validando si funciona, un blog personal o un emprendimiento que todavía no factura por internet. Si tu sitio estuviera caído un día entero y el impacto real fuera incomodidad, el plan compartido es lo que corresponde.
El cloud administrado empieza a tener sentido cuando se cumple alguna de estas condiciones: tu facturación depende del sitio, manejás datos de clientes alcanzados por normativa, tenés una aplicación con requerimientos propios, o ya llegaste al punto en que las caídas y la lentitud le están costando tiempo a tu equipo y paciencia a tus clientes.
Hay una prueba simple para decidir. Calculá cuánto factura tu empresa por hora y multiplicalo por las horas que estuviste caído o degradado el último año, sumando el tiempo que tu gente dedicó a resolverlo. Si ese número supera lo que cuesta la diferencia anual entre los dos servicios, la conversación está terminada.
Y si no lo supera, también tenés tu respuesta, que es igual de valiosa: quedate donde estás y volvé a hacer la cuenta el año que viene.
En Wavenet el cloud es administrado de punta a punta: el sistema, los parches, el monitoreo, los backups y la respuesta a incidentes los hace nuestro equipo de ingenieros, 24/7, y el tráfico de salida no se cobra por gigabyte.